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Sin duda alguna los ?rabes hicieron grandes contribuciones al desarrollo de los perfumes tal y como los conocemos hoy en d?a.
Fue Avicena en el siglo V quien introdujo en el mundo musulm?n el agua de rosas, empleado tanto para uso personal como para perfumar estancias. Otros de los aromas cl?sicos de oriente, que de hecho siguen siendo la base de los actualmente llemados perfumes con nots orientales son el ?mbar y el almizcle.
En el siglo VIII los ?rabes incluyen el uso de alcohol en sus perfumes, en los que diluyen aceites y resinas dando origen a perfumes mucho m?s finos y duraderos. El proceso consist?a en destilar el alcohol por medio del alambique (al'inbiq palabra ?rabe que significa "el vaso").
Con la invasi?n de los ?rabes en Espa?a, el perfume recorri? una nueva ruta: penetr? en Europa y pas? a Francia, un pa?s que supo industrializarlo. Los pa?ses mediterr?neos contaban con el clima adecuado para el cultivo de flores y plantas arom?ticas, principalmente el jazm?n, la lavanda y el lim?n, por lo que las costas de Espa?a, Francia e Italia se llenaron de plantaciones cuyos frutos eran aprovechados por los ?rabes, haciendo del perfume la principal herramienta de su comercio. Granada y Sevilla se convirtieron en centros perfumistas equiparables a Bagdad y Damasco. Incluso tras la expulsi?n de los ?rabes de la pen?nsula, los perfumistas fueron los ?nicos privilegiados que se salvaron y pudieron permanecer en Espa?a. Si se hubieran ido, se habr?an llevado consigo el tesoro de sus secretos: f?rmulas ?nicas para fabricar sus fragancias
Durante la Edad Media en occidente no se usaba el perfume, por una parte el cristianismo lo consideraba pecaminoso y por otra parte pr?cticamente despareci? el paganismo y sus rituales funerarios, pero el mundo isl?mico mantuvo vigente el perfume ya que Mahoma lo que m?s amaba eran los ni?os, las mujeres y los perfumes, tanto es as? que el Islam considera el perfume como s?mbolo de la pureza y sabidur?a de Al? y en el Cor?n se promete a los creyentes un para?so perfumado.
Los ?rabes ten?an la bella costumbre de rociar con agua de rosas a sus invitados, hoy en d?a despu?s e una fiesta nocturna un sirviente obsequia con un perfume fino a los invitados o se prende n inciensos ubic?ndolos en lugares estrat?gicos donde la mujeres pueden pasar sus t?nicas sobre el humo.
Con la llegada de las cruzadas a Tierra Santa regresaron los perfumes a Occidente gracias a los ?rabes y los cruzados Venecianos, m?s preocupados por los placeres de la vida y el comercio que por la f?. ?rabes y Venecianos mantuvieron abierto el comercio de especies entre oriente y occidente y los Venecianos de la mano de los ?rabes introdujeron el jab?n en occidente.
El perfume promovi? a su vez el comercio hacia Persia, As?a, China y la India de donde se importaban las principales materias primas, hierbas arom?ticas y especias.
La India, cuna de multitud de flores y plantas arom?ticas, tiene la virtud de suministrar materias primas a los perfumistas m?s reconocidos. Esta tendencia viene desde los tiempos del antiguo Egipto, cuando para elaborar aromas en la tierra de los faraones ya se importaban sustancias como el s?ndalo, el incienso, la mirra o el ?loe y multitud de especias, como la pimienta, el azafr?n o el clavo, adem?s del jengibre y el pachul?, aromas persistentes e intensos.
Pero en la India no s?lo se vend?an estas sustancias arom?ticas, sino que tambi?n hac?an uso de ellas, como no pod?a ser de otra manera. All?, el perfume estaba asociado a los ritos religiosos y se empleaba para mantener alejados a los malos esp?ritus, tan presentes en la mitolog?a hind?.
Al igual que pasaba en todas las civilizaciones antiguas, en los textos escritos que nos han llegado de la cultura india, se cita el empleo de ung?entos y b?lsamos. De ellos se desprende que el uso habitual del perfume estaba reservado para las castas superiores, que sol?an untar sus cabellos con aceite de nuez macerado con flores. No hay duda de que el s?ndalo era el rey de los aromas en la India, sin olvidar el jazm?n y la rosa, cultivada sobre todo en Cachemira y de la que se obten?a una esencia, el ather.
Y un dato anecd?tico: entre las 64 artes que recoge el kamasutra (el libro hind? de las artes amatorias), una es obligatoria para los amantes, perfumarse.
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